domingo, 24 de julio de 2011
SUEÑO No. 29
Yo estacionaba mi coche enfrente de tu casa, me iba no sé a dónde y al regresar te veía. Ibas muy arreglada y te veías muy bonita. Hacía demasiado frío y tú como si estuvieras en la playa, al subir a mi coche tú me hablabas y al acercarme veía que tú no tenías frío mientras que yo me estaba congelando.
-Dime muchas veces que me quieres, ahorita para que no me lo digas por mucho tiempo.-
Yo te decía que ese no era el lugar, que fueramos por un cafe. aceptaste.
Fuimos al ooxo de la 25 por dos cafes y nos sentamos en las escaleras. Te decía que yo había hecho todo lo posible para que me perdonaras y que tú no quisiste, pues ni modo. Te aseguraba también que ya no te escribiría cada 27 de mes y tú triste decías: ¿por qué ya no?
Yo me sorprendía -entonces ¿sí los has leído?
Tú con la voz de una niña chiquita y alargando la "a" : Claro!
De la nada, supe que habías aceptado mi propuesta de empezar desde cero.
Empezabas a contarme de Dawe, decías que no la entendías y que ya te tenía hasta la madre. Recuerdo que ya tenía que irme. Me invitabas a tu trabajo para platicar todos los días -tres años es demasiado tiempo- decías. Nos abrazábamos y me iba. Contenta. Tan contenta que podía volar. Estando en el aire... desperté.
Desperté triste... ¿por qué negarlo?, no puedo evitar echarte de menos, es lo mejor para mi, no puedo seguir asi. Por fin le daré vuelta a la hoja porque ya sé cómo.
Duele, cómo chingada madre no va a doler, duele mucho. Tengo mis lágrimas a flor de piel, quiero llorar, llorar hasta cansarme, hasta perdonarme, y por qué no, llorar hasta olvidarte, llorar todo mi dolor, sacarte y enjugarte con mis dedos, arrojarte bien lejos y que te evapores con la luz del sol. Y alejarme, no sea que te respire, por si las moscas, listo!
Ahora sí podré llorar con toda la confianza que me dejaste, que nadie me interrumpa, porque esto de llorarte sí cuesta mucho trabajo.
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