jueves, 28 de julio de 2011
Estaba segura que podía confiar una vez más.
Siempre lo ha sabido, aunque algo más fuerte que su amor la detenía sin poder zafarse aunque lo intentaba.
Quería confiar, quería entregarse, quería... quería tantas cosas desde que ella se fue, una por ejemplo: olvidarla. Más que imposible, de esto se percató el día número 1135 de su ausencia; siempre pensaba en ella, pero ahora, con un nuevo amor, el tiempo alcanza poco.
Este amor nuevo y sincero le entrega su cariño sin condiciones, le habla por horas acerca de libros y números y softwares y no sé qué más. También habla de su relación conmigo.
-Podrías comerme de un solo besito- Yo me hago la que no escucho porque no quiero reír, con ella reír es cosa de nunca acabar.
Esto lo dice porque es pequeñita, y literalmente, cuando la beso apasionadamente de pronto me detengo porque sí es posible comérmela de un solo beso, y ella se enoja. Piensa que yo pienso en Ella al besarla, y al mirarla, al caminar con ella. Si pudiera hablarle, convencerla de que no es asi, pero me quedo callada, como ya es costumbre y que piense lo que quiera. No quiero hablar, lo hice durante tres años y sólo alejé a mis amigos, sólo hablaría el dolor, y aunque yo lo sé, no se lo diré nunca.Quizá termine un día de estos por alejarse o se aburra definitivamente de este juego al que la someto cada que estamos juntas, o quizá acepte de buena gana que perdió, que siempre perderá ante esa sombra y mi recuerdo del verdadero y gran amor. Por lo pronto, mañana no la veré. Y apuesto mi zurda a que no tarda en hablar al celular para pedirme que la cita sea hoy.... debo entonces apurarme.
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