sábado, 5 de noviembre de 2011

Y qué si no me quieres! y qué si yo te adoro! y qué carajo!!! Nada importa si te hago reír, tu sonrisa me ayuda a superar batallas perdidas, me ayudas a querer nuevamente, despiertas mi corazón con cada carcajada tuya.
¿Si sabes que te extraño? Te lo he dicho o al menos intentado, no sé si lo escuches, ni si lo intuyas. Intento en vano no pensar en ti, intento en vano olvidarme hasta de tu nombre, en vano... siempre estás presente, siempre te llevo conmigo. Carajo, estorbas! Pero eso no lo sabes, sólo quieres ver lo que te conviene. He pasado de amarte ciegamente a no soportar ni tu recuerdo. Debo averiguar cómo deshacerme de ti, no te quiero más en mi cabeza. Te odio! te odio! Eso querías ¿no? Ya está, ahora vete!
No sabía por qué seguir pensando en ella. No hacía otra cosa desde que se marchó de su vida. La extrañaba, eso era seguro, la extrañaba más en los días lluviosos, pero no porque todos piensen erróneamente que esos días son los más tristes, sino porque un día lluvioso el mejor día que pasó con ella. Y ahora que no está, que no hay nadie, cree verla caminando y riendo empapada jugando con ella. Qué lindos días! Ya no volverán, se volverá loca, la extrañará de más y sus brazos se romperán de tanto estar alzados por esperarla y ver que no regresa. Ahora mis brazos adormecidos, pero no rotos, me agradecen el haber aguantado tan sólo tres años, para mi fue poco tiempo pero para ellos fue más que suficiente, ya no te extrañan mujer, ya no esperan un regreso más, han decidido odiarte pues te valió madres su dolor. Yo no los puedo culpar, son libres, y como tú, pueden hacer lo que ellos quieran.
Este día, más que ningún otro, pensó que quería morir. Dejar de causar tantas molestias y dolores. No era feliz. Su vida se había quedado quieta, quería hacer cosas, quería sonreír, dejar de llorar, pero no era posible. La detenía la flojera y la comodidad de seguir siendo mantenida por la maravillosa mujer que tenía por madre. No sabía cómo valorara aunque su actitud haya mejorado no era suficiente para hacerla feliz y eso quería más que nada en el mundo, hacerla feliz. Estaba bien, pero hoy era un mal día. Día con lluvia, nublado, triste, sin ganas de salir, un sol bobo se asoma entre lo negro de una nube empachada de lluvia. Yo continúo pensando en ti. Continúas sin estar, ahora no importa, te quise, ojalá no haga tanto frío ésta noche.
Me llenan suspiros que llevan tu nombre.
Mis lágrimas son tuyas, como si las lloraran tus ojos pues los llevo conmigo a donde voy y a toda hora.
Si respiro es porque quiero que regreses no para respirar tu ausencia. Silencio! Oscuridad! Tus ojos! única luz en mi vida, tus ojos, misterio, pero mis ojos, silencio, mi oscuridad. Nuestro misterio.