Cada que la veo conectada me pongo nerviosa, creo infantilmente que esa será la ocasión para que hablemos nuevamente, pero siempre te vas y, callada, te digo adiós con la mano, con mis ojos al cerrarse, pero también con mi corazón que te extraña tanto.
Me gusta hacer árboles, más que cualquier otra cosa. Pero me he dado cuenta de que últimamente los árboles están secos. No me gusta.
Pienso mucho en ella... no lo voy a negar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario