lunes, 25 de julio de 2011
Quien quiera saber de ti...
que escuche...
que sienta...
y si es necesario
que grite y
hasta que llore.
Quien quiera saber de ti
basta que cierre los ojos
y pose su mano sobre su
corazón, herido o recién nacido
corazón.
Estará listo.
Sabrá lo que es haberte
extrañado durante tres años.
Al hacer lo previamente puesto
verán tus ojos, escucharán tu
risa y sintiéndose bajo tu mirada
sonreirán...
pero les advierto que quizá lloren
pero la alegría será mayor,
-cuánto te quiso- pensarán
-cuánto te lloró- pensarán
-¿por qué?- se preguntarán
pero también al instante en
que abran los ojos, todas
y cada una de sus preguntas
obtendrán respuesta.
-qué suerte tienen- pensaré
sollozando.
Yo todavía no consigo abrirlos
quizá algún día lo logré,
quizá...
yo no aseguro nada.
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