Si no veo tus ojos, si no acaricio tu pelo, si no toco tus manos no puedo ser yo misma, y para vivir necesito ser. Para vivir necesito respirar ¿pero qué hago si desde que te has ido el aire parece haberse olvidado de mi?
No sé pronunciar nada más que tu nombre, toda mi existencia depende enteramente de cinco letras.
Entonces volteo, caminas, te alejas, yo intento alcanzarte pero ya es tarde.
La mirada que me pretegía ha decidido dejarme morir, ha decidido ver a alguien más.
Insistentemente persigo sólo sombras, te has ido, me has dejado sola entre tantos dolores.
Sin aviso, de pronto despierto, es sólo un sueño, una pesadilla, ¿quién será a quien le lloro tanto?
Ahora sé que no existes, que nunca has existido, te perdí en mi sueño pero al despertar sé que el dolor no existe, y que algún día sí llegará alguien a quien decirle "te quiero". Alguien que no se vaya.