jueves, 28 de julio de 2011


Si necesitara decir cuánto te he extrañado
me quedaría callada.
hablaron por mi tantos gritos y lágrimas
fui un atardecer durante tres años
no podía ni morir ni revivir mucho menos
volver a crecer.
Se acabaron las palabras para mi
destruí mi garganta con tantos gritos
tú nunca te dignaste a voltear, esa es
la palabra correcta.
¿realmente creíste que no te merecía?
Carajo Elisa, al final, la decepción
fue toda mía, me robó tantas cosas el
esperarte, todo lo habría dejado gustosa
por ti, porque en verdad te quería.
Pero a ella no quiero perderla.
Me gustan sus ojos, me quieren esos ojos.
Y cuando una vez más les dije que se fueran
por ti, para seguir esperanzada en tu perdón
y se fueron,
fue la gota que derramó el vaso.
Supe al fin cuánto me importaba y cuánto la quiero
No me importa más tu regreso, es más, deseo que
no regreses.
Lo que sí quiero y necesito es que sus ojos vuelvan
a confiar en mi, que olviden todas mis ofensas y todas
y cada una de las lágrimas que, por ti, les hice derramar
Ya no te quiero Elisa, ya no te necesito, no sé si la quiera
a ella tampoco... es decir, sí la quiero lo que no sé es
si la quiero mucho o poco.
Pero de algo estoy segura, quiero pasar el resto de mi vida
haciéndola reír, que se sienta bien, comprenderla y
cuidarla, entregarme otra vez porque tu amistad y
ausencia me han enseñado a olvidar y a perdonar.
Y si en mis manos está hacerla un poco más feliz,
lo haré, a costa de lo que sea, a costa de ti.
Ya he comenzado, ahora sólo debo estar alerta
para cuando ella decida volver.
Creo que no fue malo quererte ni esperarte
aguantando tantas cosas, lo que fue incorrecto
fue el querer perder a todos y cada uno de los que
me rodeaban. Todos me brindaron su apoyo pero
en determinado momento se cansaron y me dieron
la espalda no sin antes recordarme que ya no ibas
a volver y yo, necia, los mandaba al carajo sin pensar.
No me arrepiento.
Todos se fueron
todos excepto ella.
Y aguantando insultos y malos modos sin queja
me decía: yo te quiero.
Estaba sorda a sus palabras
insensible a sus lágrimas
y ahora la extraño como jamás pensé
extrañar a nadie, como jamás te extrañé a ti
Porque aunque deseo que vuelva sé que le hice daño
que mis palabras son difíciles de olvidar, la extraño
extraño su risa y su mirada.
Me encargué de destruir todo y esto no son más que
palabras, el recuperarla será difícil, no sé si continúe
queriéndome y yo que la quiero tanto las palabras no
salen por miedo, pero esta vez me lo tragaré, le pediré
gentilmente: regresa, construyamos una nueva primavera.
Ojalá acepte porque no quiero darme cuenta dentro de
un tiempo que perdí a una buena mujer por un recuerdo
que sólo sabe lastimar.
Ven Ojos, ya no quiero estar en el suelo, quiero que
camines junto a mi, recuerdame cómo hacerlo
ven Ojos, ayudame a levantarme.

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