lunes, 25 de julio de 2011


Sí, todavía te extraño chingada madre!
todavía recuerdo cuánto me gustaba
platicar contigo y escucharte.
Y haciendo caso a esos recuerdos,
cierro mis ojos y de la imagen negra
que aparece, comienzo a crear tus manos,
tu largo cabello muy negro, dibujo tus enormes
ojos de dulces miradas, ojos que no saben
mirar con enojo. Dibujo detenidamente
tus labios rosas... y ahí me detengo, porque
no se me permite avanzar más.
Quisiera agregar tu risa y tu voz, pero no
recuerdo cómo suenan.
Y es cuando me entran unas ganas casi
irrefrenables de mandarlo todo al carajo,
por sólo unos destellos de la luz que me
devuelvan tu risa tan clara y fresca.
Necesito dormir y dormir.
Hasta que en un sueño, o quizá alguna
pesadilla caritativa se apiade de mi,
logre expulsarte para siempre de mi
vida y de mis recuerdos.
Seré fuerte.
Sé que ya falta poco.
Muy poco, aunque me dolió hasta el alma mujer...
hasta el alma...

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