lunes, 25 de julio de 2011


Sí, tienes razón.
Cada que te recuerdo estoy
propensa a sonreír, llorar,
gritar, hablarte y/o abrazarte
según sea mi ánimo o el clima
del día. Todavía te recuerdo
aunque hago lo posible por ya no
hacerlo. Me empiezan a reclamar
mis manos de que siempre estoy
escribiendo sobre ti y mis
lágrimas se rehusan a salir
por ti, dicen que no volverán
a hacer. Yo, terca, intento que
salgan, pero ellas, más tercas,
han aumentado su castigo no sólo a ti
sino a cualquiera que quiera ayudarlas
a salir. Y aunque es cómodo porque
es lindo no sufrir por nadie, a veces
me pongo a pensar en unos ojos
tiernos y buenos que dicen quererme
Y yo me obligo creerles, y hay ocasiones
en que logro hacerlo y por unos brevísimos
instantes me olvido de ti.
Qué poco dura.
Y es que siempre regresas, en forma de
número o de placas, o chevy.
Y me es imposible olvidar.
Lo más seguro es que no quiera
hacerlo, y sé que si no lo hago
los ojos que me quieres se apagarán
de aburrimiento y al final se
alejarán.
No quisiera pero como he intentado
todo sin poder hacer nada,
creo que será lo mejor para no lastimarlos
y seguir sin distracciones
esperando que uno de éstos
días por fin regreses.

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