miércoles, 27 de julio de 2011


Ella lloró y lloró, se tragó sus lágrimas, pensaba en la posibilidad de desaparecer, creía que era una posibilidad, un camino a elegir.
Continuó llorando y Ella continuó sin saber que esas lágrimas tenían su nombre.
Pobres sin-sueños, así se les conocen en el mundo que ellas crearon, mundo ahora hediondo, en ruinas, casi muerto. Pobre sin-sueños, han querido irse de ahí pero han olvidado el lenguaje, aunque aun hablan lo único que les servía, y peor, entendían, eran las miradas. Ahora sus ojos no distinguen la luz de la oscuridad. Por eso no se encuentran, es como si la ceguera las hubiera por fin atrapado, es por eso que no saben hacia dónde mirar y el miedo les impide moverse; pobres sin-sueños, se han separado. No saben que están juntas, que prendan su corazón y él las guiará. Para ver necesitan la luz del corazón, cuando sus mitades se encuentren será un amanecer eterno, serán otra vez un sólo corazón. Si lo supieran, ah! pobres sin-sueños.

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