No quise dejarte ir.
Creí que me importabas más que mi propia vida,
y no quise dejarte. Ahora que quiero, no es
posible. Tres años, tres meses no es poco tiempo.
Sé de memoria cada silencio tuyo, cada desplante
y soy una experta valorando las miradas que
no me das, todas tus groserías.
Al final tú fuiste la despiadada, la que mató,
la que dijo chinga tu madre.
Pero si vienes tú a mi, haré de cuenta que
nada pasó y te invitaré a las brujas a tomar un café.
Te lo prometo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario