En cuanto al amor.
Eso sería despertar con un cariñoso llamado de nuestra madre y en nuestra vejez darnos cuenta que los gritos y los regaños eran parte fundamental de nuestro avance sonriente a través de la vida. Incluso en esos momentos, la plenitud se apodera de nuestros corazones, por un momento, dormidos. No basta con sospechar esto, no basta, se necesita arrojarse de lleno en el dolor y dejar que te abrace, incluso dejar que nos proteja de todo alivio que pudiéramos tener, porque es a través del dolor y de las lágrimas que nosotros haremos de nuestra vida, de toda nuestra obra, algo dignísimo de ser recordado. Sólo así.
No basta. No bastará nunca!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario