Mi niña preciosa me necesita.
Escucho su llanto sin importar la distancia y necesito ir hacia ella.
No veo el camino.
Está más oscuro que la última vez. No veo el camino, pero debo llegar a ella, decirle que todo va a estar bien... no me creerá... trataré de convencerla. La quiero, también la necesito y nadie me ayuda, ni siquiera ella, mi niña preciosa.
Tu ausencia es lo único constante en mi vida, no te alejes que te necesito, dormir no es posible en tu recuerdo a punto de desaparecer, ya me estoy cansando de no mirarte en las mañanas, te necesito, te amo mucho, quiero decirte. Le escribo a alguien inexistente, ni siquiera a tu sombre, le escribo a la mujer que también se enamoró de mi, que me quería. No existe. Prefiero querer a una sombra que a unos ojos que al final decidieron mentir y cerrarse ante un cariño que nunca entendieron. Qué lindos ojos, ojitos mentirosos. Al menos tú ya no puedes hacerme daño y te lo agradezco. Ojalá algún día pueda decir lo mismo de esos ojos, ahora no puedo y vuelvo a llenarme de ti... siempre vuelvo a ti.
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