martes, 14 de diciembre de 2010


¿Recuerdas que hubo un tiempo en que yo sabía qué era lo que te hacía reír?
Yo, con sólo una palabra podía hacerte sentir querida, apoyada.
Sólo unos pocos minutos bastaban para sentirnos completas y acompañadas en esta vida. ¿recuerdas cuánto te quería? ¿recuerdas que te necesitaba tanto como necesito el aire para vivir? ¿recuerdas que tú también me querías tanto o más que yo? ¿recuerdas cómo juntas éramos invencibles?
Nada ni nadie podía separarnos, cuánto tiempo tan lindo pasamos. Nada nos hacía falta, y si estábamos separadas, todo sobraba.  Bastaban dos tazas de cafe y muchos cigarros. Por lo demás era hablar y hablar.
A veces pienso que se me fue la vida hablando contigo. A ti se te fue escuchándome.
Ahora mis palabras ya no quieren salir. Creo que al igual que yo, tienen miedo de no ser escuchadas de una manera tan linda como tú lo hacías. Ahora tú eres la que habla, pero sabes que no eres escuchada como yo te escucharía. Tienes miedo de escuchar, de darte cuenta que cualquier día escucharás de mi propia boca que he dejado de quererte, que no te espero más.  Ojalá que esta ausencia no sea más que un malentendido, quizá algún día yo hablaré y tú querrás por fin escucharme. Ojalá también que olvides que asi como puedo hacerte reír hasta las lágrimas, soy capaz de hacerte llorar al grado de que tú no quieras estar en silencio, por ya más de tres años.
Olvida que yo conozco qué es lo que te hace llorar.

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