miércoles, 24 de marzo de 2010

ELLA. SEMEJANZAS. MALDITAS SEMEJANZAS.


Me gustaría prometerte tantas cosas, pero ésta vez sí cumplirlas. Cuando te ví hace dos días en esas dos fotos, recordé por qué te quise tanto, y renovaron mi fe, tus ojos, tus labios, esa mirada llena de una coquetería exquisita, me dice que aun hay esperanza, te quiero mucho Elisa, no sé nada más de nadie ni de nada. Te quiero a ti y asi pueden pasar años, yo te esperaré siempre, te lo prometo, ya se me terminaron las palabras que quería darte aunque me esfuerce y piense tanto en ti, hasta dolerme la cabeza ya no encuentro qué decirte, ninguna sílaba ha sabido cómo traerte de vuelta, aunque cada vez más, cuando te pienso siento que te olvido un poco más, pero me duele que ya no es algo que yo controle, te vas de mis manos, de mi mente y de mis sueños. Mi pluma ya no quiere describir las consecuencias de tu adiós. Las dos ya estamos hasta la madre y es que no regresas Elisa, has tardado bastante tiempo y creo que ya no es culpa mía. Pero te quiero, que no te quepa la menor duda de que te quiero y espero que regreses. Lo que cambió creo que fue mi manera de esperarte, no sé cuánto tiempo más necesite para ya no tener que agarrar mi pluma para escribir de ti. A veces me hace tanta falta y otras lo siento tan estúpido e inutil. Si tan sólo nos permitieras empezar desde cero, con una tarde basta para hacerte sonreír de nuevo. Quiero eso. Lo ordeno, lo pido y recibo. Una tarde completa para platicar contigo, y desde ese día comenzar a acercarnos y nunca alejarnos tanto. Ay Elisa, perdoname, pero hasta que no encuentre las palabras que necesito, no me cansaré de repetir lo mil veces ya dicho.

Ahora te creo cuando me dijiste que los sueños no sirven para nada.

Cada vez que nuestras semejanzas aumentan nos alejamos más. No lo entiendo, ésto no puede ser.

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