miércoles, 24 de marzo de 2010

ELLA. AUN TENGO MI MELENA.


Elisa, ¿a qué nos he reducido? ¿algún día me perdonarás?

De eso precisamente es de lo que pido mi limosna, cada vez que te miro, estás de espaldas, no puedo ir ni a saludarte porque ¿qué dirán? ¿cómo te verán?... Elisa, olvida al mundo, sólo somos tú y yo. Me estoy muriendo por que me hables otra vez, quiero decirte que ahora no cambiaría por nada mi mundo sin ti, pero hay ocasiones en que añoro tanto una palabra, una sonrisa de alguien que me quiso. Yo te quiero Elisa, y recuerdo tanto esos días ¿cuánto tiempo habrá pasado? La última vez que estuve en ese cafe fue hace seis meses!! imaginate!! No parecieran tantos, apenas sólo horas o unos cuantos días. Aun no entiendo por qué te quiero y te necesito tanto. ¿Elisa? ¿quién eres? No sé cuánto tiempo pase para que al fin pueda decir que te olvidé. Creo que no ha sido un año y medio desperdiciado, la esperanza no ha desaparecido, se hace más fuerte, y sé, o quiero sentir que tú sabes eso. Estando en el mismo lugar que tú, ¿habrás sentido que te extraño? ¿habrás sentido que eres tú la persona a la que le entregue mi cariño de tal manera que nunca podré entregarlo otra vez? Tú sabes eso. Tú lo sabes, ahora sólo es cuestión de tiempo, pero no te niego que me gustaría encontrar una manera más rápida, menos dolorosa para esperarte, porque te sigo esperando, no me importa que el mundo me diga que no vales la pena, tan la vales que yo no me suelto de ti y me aferro a tu regreso. Algún día no muy lejano regresarás y sabrás que te quiero , sí, sí, te quiero tanto y haces tanta falta. Eres única en la vida, en mi vida, y si algún día se me pone enfrente alguien mñas hermosa que tú a mis ojos... en ese mismo instante me raparé.

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