lunes, 25 de junio de 2012

Te escribo esto porque, básicamente, todos me han dicho que has de llegar pronto y que te espere paciente. Dicen, por ejemplo, que eres una buena mujer con evidentes buenos sentimientos. Quiero que sepas que por mi no debes preocuparte, de hecho yo he decidido dejar de esperar porque te has tardado mucho, porque cuando más te necesité nunca apareciste. Te llamé durante tantas noches, muchas llorando, nada. Es por eso que ahora te suelto.
Y para que nunca llegues te hago sorda a las intenciones de las demás personas. Aunque hay noches en que siempre estoy sola, que me encantaría saber cómo te llamas, de qué color son tus ojos, si tus manos son largas y con ésto he aceptado que sí existes pero que te has perdido o estás con la mujer equivocada. Pero quizá lo sepas, quizá tú también piensas un poco en mi, quizá también te preguntas por qué he tardado tanto en llegar. Pues no. Está más que claro que hemos de vivir para olvidarnos, nunca conocernos; qué vida tan más cabrona. Fíjate que yo creí conocerte cuando entró a mi vida Ella. Me hizo tan feliz con su llegada, pensé que eso era la felicidad de la que tanto hablan y tratan de alcanzar, creía que nada podía haber más allá de lo que Ella me ofrecía, y fui feliz... por supuesto a la vida no le pareció que yo suspirara más de la cuenta ni que sonriera todo el día a todas horas, por eso decidió que lo mejor era olvidarnos y despiadadamente nos alejó, a mi no me quedó más remedio que aceptar su decisión y a ella no le importó que estuve a punto de morir por tanto dolor que había en mi cuerpo. Así son las cosas. Fue en ese entonces que yo necesitaba de ti urgentemente. Ahora no, ahora soy feliz con sólo unos instantes con Ojos después de que pudimos haber sido felices. Le digo Ojos porque tiene los ojos más preciosos que he visto. Ella es buena y su corazón también. Ella es como me imagino que eres tú. A eso me has orillado con tu retraso, a ya no esperar nada y así he comenzado a sobrevivir, aunque me costó trabajo aceptarlo. Te buscaba tanto, al estirar mi mano en las noches, imaginaba atraer tu amor hacia mi. Nada. Así que por las razones que acabo de exponer, te absuelvo de la misión que tienes en la vida que es estar a mi lado. Ya no te preocupes, que tengas buena vida, amor.

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