
Yo iba a tu casa y al saber que no estabas, empecé a revisar tus cosas que sólo era una mochila. En esa mochila estaba toda tu ropa y tu casa era una parecida a la que estaba por angelópolis, total que en la mochila yo encontraba tus anillos, los tres, yo sabía que no podías haberlos tirado como me dijo tu compañero de trabajo. Después tú y yo ya nos llevábamos bien, incluso .S. me hablaba y yo le decia que casi todos la odiaban pero que a mi me caía muy bien porque te quería y te cuidaba sin esconderse de nadie. Después de eso soñé que estaba en C.U. con una mujer y me decía que la acompañara no recuerdo a dónde y yo aceptaba. Cuando empezamos a caminar, era de noche, vimos llegar a una camioneta verde y esa mujer me dijo que la agarrara de la mano y yo acepté. Cuando pasamos junto a la camioneta se bajo ELLA, al verla no le hice caso ni ella a mi, pero nos vimos sólo una vez a los ojos, pero como si tuvieramos pena de algo. ELLA iba muy guapa, vestida de negro, muy elegante, cuando la perdía de vista yo le comenté a la otra mujer lo bien que te veías, pero le confesé mi miedo porque también te veías preparada para irte, y yo no quería que te fueras sin hablar contigo. Asi que dejé a esa otra mujer y fui a esperarte a tu coche que ya no era una camioneta sino un topaz cafe claro. Yo me metía al coche y ELLA no llegaba pero junto a su coche había otra mujer muy guapa y alguien me dijo que me estaban espiando. Yo quise irme pero esa mujer empezaba a discutir conmigo porque yo no tenia ningún derecho a esperarte y cosas de ese estilo. Me gritó hasta cansarse pero yo me quedé callada porque de pronto supe que era una hermana tuya. Después se iba y yo me quedaba preocupada asi que decidí ir a tu casa para hablar con toda tu familia para decirles que yo te quería y que me sentía mal por todo lo que estaba pasando. Al llegar a tu casa, de pronto me transporté a otro sitio, y en ese lugar estaba mi primo en una sala. Y yo quería ver tu número de celular pues quería hablarte y estaba segura que mi primo lo tenía. El me dijo que perdería el tiempo, que tú no querrías hablarme y ni siquiera ibas a querer tomar la llamada. Yo insistí. Él marcó el número... después de unos segundos me dijo: qué suerte tienes!!. Me ponía al teléfono y yo trataba de parecer contenta. -Hola!!- ¿cómo estás?- eso lo dije con mucho cariño y alegría de por fin escuchar tu voz. Tú me respondías Hola, pero de una manera fea, como cansada, apagada, triste, no me gustó escucharte así, pero yo hablé mucho y creo que tú también, pero una cosa era segura, tú te irías, por eso arreglábamos las cosas, y una de las dos se tenía que ir; y yo iba corriendo a ponerle $30 a mi celular pensando que sería suficiente porque estabas en mis números frecuentes. Total que ya no te hablaba ni tú a mi. La escena de mi sueño era de principio a fin, un abrazo infinito entre tú y yo. Estaba triste porque sabía que te ibas, yo no podía disimular el inmenso cariño que te tenía, yo no quería soltarte, quería que te quedaras, pero cuando desperté, supe que no eran dos personas abrazandose sino fundiéndose. Tú no dijiste nada, pero seguías triste.
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