domingo, 5 de julio de 2009

ELLA. FIN DE AÑO.


Hoy es el último día de éste año. Una parte de mi quiere que ya termine, y otra le agradece que haya pasado por todas las cosas que aprendí de él. No creo que haya sido un año perdido, sólo muchas enseñanzas. Valoré las cosas que perdí y aunque ya no las tengo aprendí a valorarlas más. Me siento muy confiada en que el próximo año será un muy buen año, ELLA y yo seremos amigas otra vez, lo sé, y desde ahora todo estará bien.
Ojalá, y en serio lo digo, ella tenga un buen año, uno muy bueno, de esos que ya no ha tenido, que si la lastimé, me perdone. Hay algo en lo que pienso muy seguido: hay veces en que la he descubierto mirándome… ¿qué pensará?. Desgraciadamente no ha habido quien me llene ese hueco y me comprenda y me quiera como ella.
No sé si habrá alguien más a quien yo pueda llamar “amiga”. No sé, no lo sé. Mi corazón y mi cariño, todo, te esperan. Confío en ti más que nunca. Tanto cariño no puede pasar desapercibido, ¿verdad? Me gusta pensar que ya estás aquí y que pronto ésto será algo que pasó porque tenía que pasar y principalmente porque debíamos de superarlo por separado para comprenderlo juntas.
Nací para empezar a morir, pero no nací para verte lejos, nací para mirarte, mirarte, mirarte y mirarte…siendo nada más que compadres. Llegar a escribir esto, me costo mi corazón, que Dios me permita conservar tu recuerdo hasta que regreses para ya no irte nunca.

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