
Al término del año, me dormí temprano, no sé por qué tanta apatía. Bueno sí sé. La extrañé tanto, y no podía creer que estuviera tan lejos. A veces me duele tanto su ausencia que no puedo respirar, he dicho “a veces” porque otras tantas ya no sé ni quién es ELLA ni por qué aun le lloro tanto. No le di abrazo de año nuevo a nadie, ni a mamá. Pasan los días tan largos, tan vacíos, llenos de recuerdos y de esperanzas que de tanto no cumplirse han llegado a lastimarme más que tu ausencia misma. Te extraño más allá de las palabras, las lágrimas dicen lo que nosotros no podemos pronunciar. Me gustaría llorar y que no fuera en vano. Al menos escribir lo que siento, qué es lo que has dejado en tu lugar, lo raro es que te quiero y te extraño más que nunca, pero esto es siempre lo mismo. Todo esto es mentira, no existe. Las cosas pasaron cuando tenían que pasar, pasaron, ni antes ni después, y pasaron exactamente como tenían que pasar. ¿por qué me quejo tanto ahora? Quisiera que pudieras leer todo esto. Que veas que he cambiado aunque sea sólo un poco. Ya no tomo y eso es algo bueno para mi, y para ti también debería serlo pues fue exactamente eso lo que provocó tu partida.
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