jueves, 8 de abril de 2010

ELLA. NUEVE.OCTUBRE.DOS.MIL.OCHO

Estoy esperándote en el cafe del centro, el clavel blanco junto a mi, pero su destino es marchitarse, morir, sin haber estado en tus manos, creí que vendrías, te llamé con el pensamiento hasta cansarme, pero año y medio no es poco tiempo sino suficiente. Ya es hora, estoy lista... No te quise dejar ir, pero me he dado por vencida, me rendí y eso es muy diferente aunque más vergonzoso. Me ganó tu ausencia y junté todos tus desprecios y desplantes y el resultado ha sido éste, dejarme decir un "adios" que me daba pánico pronunciar. Un temor inmenso al saber que al decirlo, nunca más regresarías, ni modo. Pero aún te quiero... ¿eso es malo?

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