
Se me ha estado apareciendo el No. 34 por todos lados y no sé cómo tomarlo, casualmente siempre que se me aparece pienso en ti y ayer te ví a la vuelta de mi casa, estabas con .S. y se iban a subir al Jetta de tu mamá...yo me puse muy nerviosa, mi corazón se quiso salir de mi cuerpo para irse a tirar delante tuyo. Eso es lo más cerca que hemos estado desde hace dos meses. Yo te quiero mucho y todos me dicen que ya pasó más de un año y que te olvide, pero no puedo y te juro que lo he intentado, pero te apareces todos los días y te encontré dos veces en una semana. Yo estoy aqui sufriendo por tu ausencia y tú ni te acuerdas de mi, tú estás feliz con .S. o con quien sea. Yo creo que si todos dicen que te olvide es porque es posible y yo te voy a olvidar. Ya estoy harta de quererte y quererte pero tú no lo sientes. Tu maldito orgullo, mi maldito miedo que se disfraza de estúpida dignidad. Ay Elisa, me da muchísimo miedo pensar que dejaré que te me vayas otra vez, no puedo creer que ésto haya terminado, no lo creí posible, al menos no en al menos 5 años, pero pasó.
Tengo mucho sueño y creo que ando un poco deprimida. Yo te escribo Elisa porque necesito sacar todo ésto que pienso y como yo sólo hablo contigo pues igual sólo escribo cuando escribo de ti.
1 comentario:
Te regalo las noches eternas, los minutos perezosos, la humedad de mi rostro, la esterilidad de mis manos sin ti.
Te regalo los sueños lejos de aqui, los recuerdos mutilados, mis deseos más íntimos, el asfalto de mi cuerpo.
Te regalo mi amor en rosa, llenito de hojas secas y frutos de otoño. El frío, la sed, el hambre y este dolor pesado que dice ser mi dueño.
Te regalo todo cuanto guardo de ti: la imagen de tu sonrisa, la penumbra de tu boca, la luz de tu alma, la verdad de tu cuerpo, el roce de tu piel, tus ojos amados.
Te regalo mi caja de recuerdos, con su lazo azul y todo, los recortes de un amor de chocolate, las esquinas dobladas de mi alma, la idiotez de mi memoria, la desmemoria cansada de mi presencia en cada paso del camino.
Te regalo cada minuto de nuestro tiempo, ese que solo fue nuestro.
Y ahora, por favor, regálame tú el olvido…
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