
Hay veces que nada falta y que estoy muy feliz. Yo tuve que olvidarte porque no dejabas que yo fuera feliz, todas las noches que no pude dormir, todititas las lágrimas que derramé suplicando que regresaras. Eres la mujer que más he querido, que más he necesitado, pero tus ojos y tu boca no quisieron verme ni hablarme por última vez. Te lastimé sin intención y sin ti, yo pedía a cada día morir, no quisieron matarme, aunque sin ti no escucho latir mi corazón. Ahora que ha llegado alguien más, una chula sirena que no lastima y que no exige nada a cambio, ni siquiera que te olvide, aún con esa maravillosa mujer a mi lado, te extraño porque te aparecer de repente entre nosotras, en un abrir y cerrar de ojos regresas y estás frente a mi, y en esos instantes sé que puedo decirte que te quiero y que me haces falta, pero me quedo callada, no puedo creer tanta buena suerte, pero así como llegas, te vas y yo sigo recordándote en silencio. Quizá cuando ellas cierran los ojos, o cuando dicen "quién sabe" tú me recuerdas y también me ves en la persona que esté frente a ti. De una u otra manera, ahora lo sé, siempre vamos a estar juntas, algún día estaremos hombro a hombro y sé que siempre siempre, te voy a querer, siempre a esperar.
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