domingo, 16 de octubre de 2011
Cuando me dicen que a huevo ya debo olvidarme de ti... es cuando más te recuerdo. Pero ¿qué es lo que recuerdo? ¿a ti? ¿las lágrimas derramadas? Ya no sé a quién ni qué es lo que necesito, creo que ya debería bastarme que la ayuda de Ojos está conmigo, pero no! Aún espero. ¿qué espero? ¿por qué espero? Vamos a hacer una prueba: hay ocasiones en las que necesito tanto un abrazo, una palabra, pero no cualquier abrazo o palabra sino unas que salgan de tus brazos y boca. Los demás al momento de tocarme se evaporan, no duran ni tres suspiros de los míos, que son largos. Los tuyos se me adhieren al pecho, al corazón, los canto y los lloró... así se van. Es por eso que quiero que me abraces, que me hables porque si no, estoy rodeada de muerte y tú me haces vivir, vivir, vivir.
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