Elisa... ¿quién eres?... somos extrañas, no tenemos nada en común, quizá sólo yo te recuerdo pero ¿por qué no regresas?. Vuelve, regresa a mi lado.
Que esperes es lo único que te pido. Falta poco, sé que aún me quieres, pero algo te detiene, sé que es cuestión de tiempo, sé que se acerca el día, y yo te espero el tiempo que necesites. Te quiero y sé que tú a mi también me quieres, me lo gritaron tus ojos, tú podrás mentirme con palabras, con actitudes, pero tus ojos a mi no me pueden mentir. Me susurraban bajito que me quieres y que me extrañas... y yo, ni se diga, te adoro.
Hoy , a cada que pasa, me doy cuenta de que soy como masita en sus manos. Es como yo, siento que es como yo. Me maravilla su risa que tiene el sonido de campanitas sonando. Ella es tan linda. Me gusta que le dé tanta risa mi manera de manejar y me gusta cómo me voltea la cara en cada semaforo en rojo para darme los besitos más tímidos que una niña de 17 años puede concebir dar. Me gusta cómo es. Y lo mejor de todo es que sé que aquí me voy a quedar. La quiero mucho pero no voy a quererla más. Sé que no es justo ni para ella ni para mi. Creo que desde hace unos días, poco a poco, he superado su ausencia más que en año y medio. Esto tiene que parar y no quería. Aunque cuando la veo ya no sé por qué tanto esperar. Ahora somos extrañas no nos une nada, quizá sólo el sentimiento de no querer saber nada de la otra. Yo te juro Elisa, que no queria llegar a donde ahora pienso que estoy y pendejamente espero estar equivocada porque yo aun te quiero y quisiera estar contigo.
Quizá si te espero de diferente forma... las dos saldremos ganadoras. ¿ya no regresarás? No Dios, por favor, permiteme estar con ella una vez más. Por favor, dame una oportunidad de recuperar su cariño. No la necesito para ser feliz, soy feliz sólo conmigo, pero la extraño y sé que la seguiré esperando. Desgraciadamente lo sé. Fué sólo un error, pero todos Elisa, siempre dirán unas palabras de las que después se arrepientan pues cambiará de tal manera tu vida que querrás nunca haber nacido sólo para nuinca experimentar el dolor que está unido a esas palabras. Y espero que cuando las digas te perdonen (s), porque el arrepentimiento y las disculpas serán sinceras como lo han sido las mías. Sólo que tu orgullo es mayor. Pero yo sé esperar. Nací para esperarte, no te preocupes.

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